Hernán ‘Sapito’ Encina cambió los estadios y los títulos por el trabajo diario junto a su padre. El exmediocampista argentino, que tuvo una extensa carrera profesional y defendió la camiseta de Barcelona SC en 2009, actualmente trabaja como albañil en Rosario.
A sus casi 44 años, Encina no reniega de su nueva realidad. Por el contrario, asegura que se siente orgulloso de trabajar junto a su padre.
“Hoy estoy con mi viejo trabajando de albañil. No se me van a caer los brazos por decirlo, no tengo vergüenza. Estamos laburando de eso y me gusta”, expresó en declaraciones recogidas por La Capital.
La vida del ‘Sapito’ estuvo marcada durante casi dos décadas por el fútbol profesional. Debutó con Rosario Central en 2001 y posteriormente pasó por clubes como Tecos y Atlas de México, Colón, Godoy Cruz, Gimnasia y Esgrima La Plata, Instituto y Barcelona SC, entre otros.
En Ecuador, Encina vistió la camiseta del ‘Ídolo’ durante la temporada 2009.

De los títulos al trabajo junto a su padre
Uno de los capítulos más importantes de su carrera llegó con Rosario Central. En 2013 consiguió el ascenso a Primera División tras conquistar la Primera B Nacional, mientras que tres años después volvió a celebrar un título de la categoría con Talleres de Córdoba.
También dejó recuerdos importantes en Rosario por sus actuaciones en los clásicos ante Newell’s Old Boys, especialmente por el gol que marcó en el triunfo 2-1 de Central en el Gigante de Arroyito en 2013.
Tras retirarse profesionalmente luego de su paso por Guaraní Antonio Franco, Encina decidió mantenerse vinculado al fútbol de otra manera.
Actualmente forma parte de “Los de Siempre”, un equipo de veteranos integrado por amigos del barrio y exfutbolistas. Además, participa en actividades con niños y jóvenes de su comunidad.
Pero su principal actividad está hoy fuera de las canchas: la construcción junto a su padre.
Encina también reflexionó sobre la situación económica de los futbolistas después del retiro y reconoció que son pocos quienes consiguen asegurar su futuro gracias a los ingresos obtenidos durante su carrera.
“La diferencia la hacen pocos”, señaló.
De jugar en estadios llenos, levantar trofeos y vestir camisetas como las de Rosario Central y Barcelona SC, a trabajar como albañil junto a su padre, el ‘Sapito’ Encina demuestra que el fútbol puede cambiar, pero el orgullo por el trabajo y las raíces permanece.





