El Nacional atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Mientras el equipo pelea por mantenerse en la categoría, la institución arrastra una deuda que bordea los USD 12 millones, más de 90 procesos judiciales y obligaciones pendientes con organismos públicos y acreedores deportivos.
El interventor del club, Juan Manuel Aguirre, calificó la situación financiera como “muy complicada” y explicó que las obligaciones acumuladas corresponden a diferentes administraciones que han pasado por la institución.
Entre las deudas mencionadas aparecen aproximadamente USD 1,3 millones con el IESS y cerca de USD 1 millón con el futbolista Charles Vélez. Además, los derechos de televisión permanecen embargados debido a procesos laborales, lo que limita aún más los ingresos del club.

Una deuda que viene de años atrás
Aguirre explicó que una de las principales dificultades es que la actual administración debe responder por compromisos de años anteriores.
El interventor aseguró que todavía se están pagando acuerdos correspondientes a 2021 y 2022, mientras el club intenta sostener sus obligaciones durante 2026.
La institución también enfrenta más de 90 procesos judiciales, muchos relacionados con conflictos laborales. Por esta razón, uno de los objetivos planteados durante la intervención es realizar una auditoría forense que permita conocer con mayor precisión el estado de los activos y pasivos y determinar eventuales responsabilidades.

El otro partido: evitar el descenso
Pero mientras las cuentas buscan ser ordenadas, El Nacional también pelea por su permanencia deportiva.
Aguirre reconoció que cuando asumió la intervención, hace aproximadamente dos meses, existía preocupación por una posible caída a Segunda Categoría.
“Se mencionaba que el club hace dos meses ya tenía que estar en Segunda Categoría”, manifestó, al destacar que desde entonces se ha buscado mantener al equipo con opciones de competir.
La habilitación de jugadores como Jonathan Borja, Leodán Chalá y Jhoel Maya permitió reforzar el plantel, mientras jóvenes futbolistas también han comenzado a tener oportunidades.
Para Aguirre, descender a Segunda Categoría tendría consecuencias económicas todavía más graves.
“La Segunda Categoría es un infierno”, sostuvo, al advertir que una caída significaría perder fuerza comercial, marcas y derechos de televisión.
El Sauce se salva del remate
En medio de la crisis, el club consiguió frenar el proceso de embargo y remate que pesaba sobre el complejo El Sauce.
Según Aguirre, todavía existe un embargo que debe ser levantado formalmente, pero las gestiones realizadas evitaron que el inmueble avance hacia una etapa de remate.
La situación de los vehículos también refleja las dificultades económicas. Uno de los buses está operativo gracias al apoyo de una empresa privada, mientras otro permanece en un taller a la espera de repuestos.

El futuro también se juega en las urnas
Mientras se intenta resolver la crisis económica y deportiva, El Nacional prepara su proceso electoral.
Este viernes 4 de septiembre está prevista una asamblea de socios para conformar la comisión electoral. El club cuenta con más de 8.000 socios y, posteriormente, dicha comisión deberá establecer el instructivo y cronograma para elegir a la nueva dirigencia.
Aguirre aclaró que no tendrá participación en las elecciones y descartó ser candidato a la presidencia.
Así, El Nacional enfrenta un escenario complejo: ordenar una deuda millonaria, evitar un nuevo descenso y preparar el camino para una nueva administración.
El futuro del ‘Bi-Tri’ no solamente se definirá dentro de la cancha.





